Michel Sidibé es el director ejecutivo de ONUSIDA, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida. Sidibé, en Viena, acaba de sugerir que en esta conferencia se da fin a una estrategia en el la guerra contra el sida. “Hay que empezar otra nueva”. Si, muy bien, pero ¿hacia dónde?, ¿cómo? y, sobre todo, ¿de dónde se van a obtener el dinero necesario para mantener los programas actuales y no retroceder?. No hay pasta y la que hay no es suficiente. Empieza pues una nueva etapa.
Y es que. como se ha dicho en Viena, la ampliación del tratamiento tiene un enorme impacto, pero existen dudas sobre su futura financiación. Por ejemplo, el aumento del acceso a la terapia antirretroviral en Brasil y Sudáfrica ha recortado las tasas de mortalidad, pero el dinero de los donantes necesario para aprovechar estos éxitos a nivel internacional puede quedarse corto. Porque, como reconoció Michel Kazatchkine, del Fondo Mundial, las crecientes presiones sobre los sistemas sanitarios suponen que tienen que aumentar las contribuciones al Fondo Mundial. Sin embargo, en el período 2008-2009 las aportaciones de los países europeos se redujeron en 600 millones de dólares y se calcula que el Fondo tiene un déficit de entre 4.000 y 6.000 millones de dólares. Kazatchkine prevé que si se mantienen los actuales niveles de demanda durante los dos próximos años, el Fondo Mundial precisará entre 17.000 y 20.000 millones de dólares para poder cubrir las necesidades sanitarias de los países en vías de desarrollo.
Una nueva etapa en la que parece que una de las grandes perjudicadas sería América Latina. Así se demuestra en el hecho de que se ha reducido su participación en la conferencia. Ahora, por lo visto, tienen menos prioridad en el fondo mundial y temen la invisibilidad. Dicen que sus representantes que tienen un reto con el acceso al tratamiento y con los Derechos Humanos y la diversidad sexual. Hablan de los desafíos de la homofobia y la criminalización. ¡70 transexuales asesinadas!
Bill Gates y Bill Clinton lo tienen muy claro. Ante una situación de crisis económica es necesario seguir invirtiendo en prevención, tratamiento, investigación y derechos humanos. De lo contrario, lo que se ha conseguido hasta ahora se perdería y volveríamos a una situación que muchos pensaban ya “superada”. Compromiso y esfuerzo es lo que pidieron ambos, lo mismo que los más de 2.000 activistas que ocuparon el escenario de una de las sesiones, portando una enorme pancarta que lucía el lema: “No te eches atrás, financia el sida”. Y lo mismo que piensa Julio Montaner, presidente de la IAS, decepcionado por los recientes encuentros mantenidos por el G8 y el G20, países donantes que estaban teniendo problemas para encontrar los fondos necesarios a fin de cumplir sus compromisos de financiación para el sida, pero que no tuvieron dificultades para proporcionar apoyo económico a sus “amigos empresarios” y a los banqueros. “La reducción de las inversiones en programas contra el sida está socavando la respuesta a esta pandemia”, afirmó Michel Sidibé, director ejecutivo de ONUSIDA, que hizo un llamamiento a instaurar una “tasa Robin Hood”, un impuesto que gravaría las transacciones financieras mundiales y que se destinaría a financiar las iniciativas globales en temas de salud.
Esta es una conferencia menos global, menos mundial, como lo fueron las México, Bangkok o Durban. Se aprecia en el Global Village, y también el algunos de los temas tratados, que son más “occidentales”. Como lo es uso de drogas inyectables en los países del Este de Europa, donde es la principal vía de trasmisión del VIH. España, y el sur de Europa, puede enseñar mucho a esos países, pero primero hay que cambiar la actitud de sus dirigentes políticos, que no sólo no implementan las estrategias de reducción del riesgo de eficacia contrastada -como los programas de intercambio de jeringuillas-, sino que consideran criminales a aquellas personas que consumen drogas. Por ello, un conjunto de organizaciones internacionales, lideradas por la Sociedad Internacional del Sida (IAS, en sus siglas en inglés), piden, a través de la Declaración de Viena que los gobiernos y las agencias internacionales cambien sus políticas sobre drogas ilegales, basándose en la evidencia científica y no en la ideología. Y en este sentido, como reconoció Mercedes Gallizo, Directora general de Instituciones Penitenciarias, puede aportar su experiencia con los Programas de Metadona que se han implantado en los últimos años en España.
Publicado en Viena 2010
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Siempre que voy a una Conferencia Internacional sobre el Sida (permitidme este testimonio) siento una mezcla de rabia, indignación y emoción. Son tantas las injusticias que presencio en ese momento, que me pregunto: ¿Qué puedo hacer como activista española?
En ese momento, empieza la Mundial…
Para mí, el titular de ayer fue:
“NO PODEMOS ACEPTAR QUE NUESTROS LIDERES Y POLITICOS NO LUCHEN POR EL ACCESO UNIVERSAL A LA SALUD”
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Publicado en Viena 2010
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La Organización Mundial de la Salud recuerda que para contener la epidemia es importante un acceso temprano a los tratamientos.
El ex presidente Bill Clinton criticó la mala gestión de los recursos y apostó por la prevención como medida de lucha contra el sida.
Más de 5 millones de personas reciben ya tratamiento contra el VIH, un dato positivo con el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que un acceso temprano a las terapias no sólo permite salvar vidas sino también reducir los riesgos de contagio.
Los datos hechos públicos este lunes por la OMS en la conferencia internacional SIDA 2010 en Viena indican que a finales de 2009, 5,2 millones de personas recibían tratamiento contra el virus del sida, frente a los 4 millones que se beneficiaban de estas terapias en 2008.

Los avances hacia el acceso temprano al tratamiento es uno de los llamamientos que la OMS hace durante la conferencia, al entender que no sólo reducirá la mortalidad, ya que evita que los pacientes enfermen debido a la bajada de defensas, sino que disminuirá los riesgos de contagio.
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Publicado en Viena 2010
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